Es el fin de la privacidad como la conocemos

R.E.M., 1987. It’s the End of the World as we Know It (And I Feel Fine)
Internet, 2010. It’s the End of Privacy as we Know It (And I Feel Fear)

Platiqué recientemente con el Dr. Niebla (Blog: Carlos Niebla) sobre privacidad justo al haber terminado de publicar mi artículo “Confidencialidad y Seguridad de la Realidad Aumentada“. Interesante charla, sobre todo teniendo en cuenta que diferimos en puntos de vista. Poco después charle con mi buen amigo Antonio Quirarte (Twitter: @quirarte) con quien sí comparto opinión.

Sucede que las tendencias sociales en conjunto con las nuevas tecnologías y la realidad aumentada que cada día son más comunes en nuestro mundo nos han hecho llegar a un nuevo concepto de Privacidad. La privacidad como la conocíamos ya no existe, ya no somos dueños de nuestra información. Hace mucho tiempo fui un early adopter, un “geek”, 100% tecnólogo. Eso cambió. Poco después, y por mucho tiempo me alejé de la tecnología; no usé celular por más de un año, me mantuve al margen de redes sociales, me impedí compartir información personal de cualquier índole en la red, me abstuve de subir foto alguna a la red. Pronto este huraño comportamiento dejó de ser compatible con mi naturaleza geek. La tecnología retomó las riendas de mi vida y sin embargo, me seguí resistiendo a las redes sociales. Y hoy me doy cuenta que lejos de luchar contra ellas, es una realidad que debo “pertenecer” a la red, y por tanto existir en sus resultados de búsqueda, en las noticias publicadas, en las redes sociales y demás. Sólo basta con “gugolear” mi nombre para obtener más de 15,000 resultados de búsqueda.

Los resultados de Google seguramente rápido aumentarán debido a mi ahora (poco) activa participación en Twitter y Facebook. Hasta aquí casi todo bien. Casi todo, porque como dije, ya mi información no me pertenece, menos aún con los contantes cambios en políticas de privacidad de sitios, incluyendo la más reciente de Facebook. Cualquiera puede escribir al respecto de mi, “retuitear” algo que yo escribí, publicar una foto en donde aparezco y “taguearme”. Con cada acción en torno a mi, mi potencial de aparecer en resultados de búsqueda, y que incluso hasta mi ubicación geográfica se publique es cada vez mayor.

Sucede también, que la búsqueda semántica, los avances tecnológicos de Google en terrenos de interconexión de fuentes de información, la realidad aumentada, la ubicuidad de la información y la disponibilidad de la red en dispositivos móviles inteligentes junto con su capacidad GPS y de triangulación hacen que sea yo, al igual que cualquier otra persona sea sujeto de riesgos inherentes a la tecnología: robo de identidad, ubicación inmediata, publicación de mis patrones de navegación en Internet, publicación de mis temas de conversación, compartición de información con terceras entidades, incluyendo comerciales, gubernamentales, etc.

No puedo dejar de pensar que la dirección IP deja de tener importancia para dar paso a otros medios de identificación de persona tanto en la red como por medio de la realidad aumentada.

En manos “responsables” tengo que aprender a vivir en un mundo en donde el concepto de privacidad ha cambiado. Me adapto, lo acepto, publico y soy publicado, ubico y soy ubicado, soy sujeto de una intromisión permanente en mi información, mi comportamiento, mis gustos, mi ubicación… En manos irresponsables, o manos astutas y audaces (sin albur) soy, al igual que todos los demás blanco de hackers, investigadores, de los gobiernos, de las policías, de expertos en cómputo forense, empresas mercadológicas y más. Mi privacidad desapareció.

Hoy cada vez que vea a alguien con un Smartphone tomando una foto, no sabré si realmente es eso, o si la realidad aumentada en conjunto con la búsqueda semántica y la información disponible estará vulnerando la privacidad, tranquilidad y seguridad del alguna pobre alma.

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