Urna y Voto: El PRI sigue en el Estado de México y el tricolor más cerca de la Presidencia

Eruviel Ávila en Ecatepec
Eruviel Ávila en Ecatepec

Una serie de años electorales que acaban en el 2012 pretendieron cambiar el panorama político y electoral en el país. Mucho se dice del regreso del PRI a la Presidencia el próximo año tras dos sexenios en extremo difíciles para los mexicanos y realmente fallidos para Acción Nacional. Un Enrique Peña Nieto se perfila fuertemente hacia la silla presidencial, aunque todos sabemos que por el PRI Manlio tendría más capacidad y fuerza como gobernante.

Las elecciones en el Estado de México eran clave para la definición de acciones en torno a las elecciones presidenciales. Por un lado, la mayor distracción de contiendas electorales han quedado atrás. Se demostró la fortaleza con que aún el PRI puede acercarse a la Silla Grande y se muestra también la pérdida de poder y aceptación de la gente por el PAN, que sólo quedó con Nayarit en estas elecciones.

Por otro lado, el panorama es claro ahora. PAN debe buscar una posible colación que garantice la mayoría de votos, además de tener que definir ya un fuerte contendiente que aún no existe para cerecr su imagen y prestigio enlos meses que quedan antes de la elección. PRD la puede tener como un claro segundo lugar de no llevar a cabo acciones contundentes y congruentes de aquí en adelante, no obstante Alejandro Encinas ahora podrá apoyar fuertemente al candidato definitivo que la izquierda elija, casi seguramente Marcelo Ebrard. El PRI tiene a Peña Nieto, cuyo prestigio ha crecido y tiene un importante top of mind como el próximo presidente de México.

Dos niños bonitos, Ebrard y Peña Nieto parecen puntear hoy por lo que parece más un concurso de popularidad que una contienda presidencial. Y esto lleva a una nueva reflexión en cuestión de la madurez del electorado mexicano para informarse de las propuestas y ofertas de cada candidato, partido, grupo o coalición y votar por ellas y no visceralmente por la opinión pública, por un voto de castigo o una nulidad de voto que más daña el proceso democrático que atraer un mejor gobierno.

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